Además de saltar fuera del agua,
las serpientes marinas también
intentarán morder a sus presas que
se encuentran bajo las olas. Para
despachar a las presas que están
más lejos, lanzan un chorro de
burbujas que explotan con dureza.









Poco se sabe sobre estas bestias,
pero por su salvajismo se intuye
que no son capaces de ser domadas
de ninguna manera. A diferencia de

sus primos dragones, no existe un
instinto parental en las serpientes,
por lo que no hay forma de que una
pueda vincularse con un humano.

Al morir, las serpientes marinas
dejan caer sus dientes y escamas,
los cuales son bienes muy valiosos.






En primer lugar, los dientes y
escamas se pueden utilizar para
crear flechas místicas que no se
inundan de agua como todos los
demás tipos de flecha.
